lunes, 21 de mayo de 2012

22 de Mayo: Huelga General de la Educación





Mañana martes 22 de Mayo no debe ser un día más, es el día en el que se ha convocado huelga por parte de todos los sectores educativos, y debe ser el día en el que se alce la voz contra el genocidio que se está llevando a cabo de la Educación Pública por parte del Gobierno del Partido Popular. No es una protesta más contra los recortes en Educación y demás servicios públicos, es una jornada de movilidad social en la que gente tiene la necesidad de expresar que ya no puede más, que se están traspasando las líneas rojas a las que juraron ni siquiera asomarse. Nos encontramos ante un grito popular contra la manipulación y la mentira continuada en uno de los momentos cruciales de la España democrática.


Es bueno y saludable empezar diciendo de dónde venimos, en cuanto a la educación se refiere. A mediados de los años 70 del siglo pasado la distribución de formación educativa no podía ser más desigual: el 80% de la población poseía estudios básicos o ninguno, el 15% tenía estudios medios, y únicamente el 2% disfrutaba de estudios superiores. Esta tendencia cambió rápidamente gracias a la extensión de la Educación Pública a todos los ciudadanos por igual, independientemente de la condición social, a lo largo de los años 80. Un dato importante, y del que nos podemos sentir orgullosos, es que hemos pasado en 30 años del 1.2% al 5.2% del PIB de inversión pública en Educación, situándonos en niveles muy próximos al resto de países de la UE, incluso mayores. Con esto quiero reflejar que se ha hecho mucho con muy poco y, además, muy bien, por lo que no os dejéis engañar ni manipular cuando se dice que la Educación Pública no es rentable o está en decadencia. Lo más desolador es que el Gobierno actual pretender volver en cinco años al 3.9% del PIB únicamente, lo que supondrá una regresión brutal y gravísima para nuestro sistema educativo público.


Muchas veces nos perdemos en cifras que se escapan de nuestro control, que si 3.000 millones en recortes, que si no se cuántos millones más. Lo mejor, en mi modesta opinión, es ponerle cara a esas cifras, y saber realmente en qué se reflejan tantos miles de millones de euros. Por ello, paso a enumerar y plasmar las consecuencias más directas de la sangría que se está llevando a cabo contra la Educación Pública.


 1) Previsión de despidos de más de 40.000 profesores, bajas de profesores no cubiertas y aumento de horas lectivas. Este ajuste de plantilla llevará a que muchos profesores tengan que impartir asignaturas para las que no están especializados, por lo que la calidad de la enseñanza será menor. Además, el aumento de horas vulnera derechos básicos del profesorado. Para colmo, son tachados de vagos por altos dirigentes populares, entre ellos, Esperanza Aguirre.


 2) Desaparecen las clases de refuerzo, compensatorias y de desdoble. También peligran las tutorías por los ajustes, además de servicios extraescolares (actividades, Biblioteca...) por falta de personal.


 3) Aumenta un 20% los ratios de alumnos, es decir, habrá más alumnos por clase. Esto traerá consigo no solo una dificultad añadida al profesorado al tener que controlar más alumnos, sino que la enseñanza dejará a un lado un seguimiento individual ante la imposibilidad de cortar el ritmo grupal, incluso se corre el riesgo de hacinamiento en aulas que no estén habilitadas para albergar tal cantidad de alumnos. Por todo ello, este aumento de los ratios favorece a los colegios privados concertados.


 4) Los centros podrán elegir ofrecer la modalidad de Bachillerato que estimen oportuna, ya no estarán obligados a ofrecer al menos dos de las tres modalidades. Este punto es tremendo puesto que puede ocurrir que muchos alumnos tengan que cambiar de centro por no ofrecer su modalidad deseada, incluso sentirse obligados a hacer una que no quieran. Se trata de una segregación formativa muy definida, marcando aún más la diferencia entre los de Ciencias y los de Letras, ahora separados en centros diferentes, sin posibilidad de realimentación mutua entre unos conocimientos y otros. Todo ello, beneficia a los centros privados concertados pequeños.


 5) La etapa de 0 a 3 años deja de ser considerada una etapa educativa, además, se suprime el plan de creación de plazas en escuelas infantiles, por lo que la conciliación laboral de la mujer queda tocada de muerte. No entiendo cómo se pueden cargar el potencial que supone la mujer en el mercado productivo de trabajo, ya que sin la progresiva presencia de la mujer en el mundo laboral jamás lograremos ser productivos y ser un país de primera categoría.


 6) Se eliminan los programas de cooperación con las CCAA, el programa de Escuela 2.0 y las plataformas de FP a distancia. Es decir, se impide la evolución del sistema educativo público hacia las demandas de la sociedad del siglo XXI tecnológicamente avanzada, además de herir con premeditación y alevosía a la escuela rural, tan necesaria en nuestro país y que tanto ha hecho por reducir la desigualdad campo/ciudad.


 7) Se reduce a la mitad las becas en estudio de idiomas, se suprimen los préstamos de renta a universitarios y se suben las tasas universitarias hasta un 25% (para repetidores suben ¡el doble!). Me indigna que con estas medidas se imponga por ley la penalización del fracaso, ya que no se tienen en cuenta las circunstancias individuales de cada alumno, generalizando a todos por igual, y calificándolos de malos estudiantes, cómodos y vagos en caso de no aprobar. Con esto, se tira por la borda la segunda oportunidad, la motivación y el aprovechamiento del potencial de cada alumno. Lo más grave son las cuantías económicas que deberán pagar, sumas no soportadas por muchas familias que han visto reducido su poder adquisitivo con el resto de recortes y la subida de impuestos, o que están en paro. No debería sorprenderme, recordemos que Mariano Rajoy al frente del Ministerio de Educación con Aznar recortó las becas progresivamente durante su etapa como ministro. Quien tuvo, retuvo.


 8) La reforma que establece tres cursos para la ESO y tres cursos para Bachillerato abre la vía a la concertación del Bachillerato. Además, se promueve la creación de centros de élite ya que el baremo de aceptación es la calificación obtenida. En cuanto a contenido, la "Nueva Ciudadanía" de Wert elimina toda referencia al rechazo a la homofobia y la lucha contra todo tipo de desigualdad. ¡Increíble! Según he ido escribiendo he sentido rabia e impotencia por todo lo que suponen estas medidas. Se está ensalzando una educación meritocrática y no para todos, en detrimento del modelo de Educación Pública que ha llegado a todos por igual, sin hacer distinción de clase ni de renta. De no haber sido así, cientos de miles de profesionales hijos de familias humildes no hubieran podido alcanzar cierto nivel de vida gracias a una educación que establece la igualdad de oportunidades como principio fundamental. Me siento orgulloso de haber estudiado en un colegio público, en un instituto público y en una universidad pública. Lo que es una fortaleza propia para el resto del mundo, para el ministro Wert sobran universitarios. ¿En qué país serio se puede hacer una afirmación de tal calibre? En mi opinión, se intenta criminalizar la condición de ser joven y estudiante ante una futura, y temida, reivindicación popular. Solo hay que ver las políticas restrictivas llevadas a cabo por el Ministerio del Interior, o el aumento del gasto en Defensa. Fue Pitágoras quien dijo "educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres". La política de la fuerza vence sobre la política de la educación, la ciencia y el progreso. ¡Triste y cierto!


 No permitamos una Educación Pública de tercera, como dijo Kant: "El hombre no es más que lo que la educación hace de él". ¿Queremos que nuestros hijos sean hombres y mujeres de tercera? Una vida ignorante y sin posibilidades es muy fácil de dominar. El poder de la idea es lo más peligroso para aquellos que pretenden silenciar la voz del progreso. Un poder intrínseco a la condición humana, un poder que nadie puede arrebatarnos y que se hace más grande si pensamos, si opinamos, si sentimos. Y es nuestro sistema educativo público el que nos hace pensar, opinar, sentir... No permitamos una mutación intelectual que conduce a la oscuridad. No permitamos el exterminio de la igualdad de oportunidades independientemente de la condición social y no consintamos fabricar ciudadanos de primera, de segunda y de tercera, traicionando los principios constitucionales de esta España democrática.


 La luz de la sabiduría, del pensamiento y del conocimiento no puede apagarse y tiene que brillar más que nunca mañana 22 de mayo en las calles de toda España. Avivemos el fuego del saber, un fuego que hay que alimentar con los troncos vertebradores de nuestra sociedad educativa, un fuego cuya llama da calor a todos por igual sin distinción alguna, un fuego que nos ampara y protege a lo largo de toda nuestra vida. Un fuego que arderá siempre en nuestro interior simplemente por ser humanos.


 ¡Que no te lo apaguen! ¡Defiende la Educación Pública!




Miguel Carlos Castillejo Calvo


Ingeniero de Telecomunicación por la Universidad de Alcalá de Henares. Cursando Grado en Ciencia Política y de la Administración por la UNED.

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