La Educación Pública es un derecho constitucional y Patrimonio Nacional irrenunciable. La Educación Pública es factor de cohesión social, favorece la igualdad de oportunidades e integra la diversidad. La Educación Pública es calidad. No aceptamos que se deteriore, sino que se trabaje para mejorarla desde todos los estamentos. La Educación Pública no es un negocio. No nos rendimos.
jueves, 16 de agosto de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
Tengo una pregunta para usted.
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| Foto Ana Meniz |
lunes, 6 de agosto de 2012
La enseñanza de Wert: regresión y negocio.
Aún no habían comenzado a arder las calles de París, cuando en 1968 Villar Palasí fue nombrado Ministro de Educación en España. Con él se aprobaría la famosa Ley General de Educación de 1970 que pretendía dotar a la población con graves carencias educativas de los niveles profesionales y formativos adecuados para empujar el desarrollismo económico de los 60, hasta los niveles de los países industrializados. Revisar hoy día esa ley, más de cuarenta años después, produce un vértigo semejante al de montarse en una vieja noria de feria. ¿Cómo explicar que una ley de educación promulgada por un régimen dictatorial y hace más de tres décadas parezca avanzada en muchos de sus artículos, en comparación con las nuevas directrices dadas por el ministro Wert? ¿Acaso se pretende un retorno a los niveles educativos españoles anteriores a los años 70? ¿O es que esa coherencia que siempre buscan las leyes educativas entre necesidades productivas de un país y formación de sus ciudadanos, ya ha dictado que sólo será necesaria una elite en los estadios superiores y una inmensa mayoría excluida de facto de la educación de calidad?
No hablamos de vagos principios pedagógicos, sino de realidades tan palpables como las ratios de alumnos, cuyos límites se aumentarán de 27 a 30 en Primaria, de 33 a 36 en Secundaria y hasta 43 en Bachillerato, quebrando totalmente una de las pocas certezas pedagógicas a las que se había llegado en estos años: la disminución del número de alumnos por profesor mejora los resultados académicos. Con este espíritu, la LOGSE de1990 disminuyó las ratios en Secundaria de 40 a 25 alumnos por clase y la nueva ley nos acercará a niveles de hace más de 20 años. Los argumentos para rebatir el despropósito de concentrar a más de 30 y hasta cuarenta adolescentes por aula, abarcan desde la constatación en la mejora de los resultados en los centros que han aplicado programas de refuerzo educativo, hasta la propia experiencia de cualquier alumno actual de ESO al que se le pregunte si se imagina en una clase con ese número de compañeros. Algunas personas bastante alejadas de la realidad de las aulas (incluyendo las propias autoridades educativas) se han apresurado a contestar que el informe PISA no estima relevante el número de alumnos por aula. Habría que matizar que eso será dependiendo del contexto económico y social de los alumnos ¿o a alguien se le ocurre que nuestras aulas actuales tienen algo que ver con las de los años 70 y 80? unas aulas tan complejas y diversas como las de hoy y apenas comparables con las de los padres de esta generación. Aulas de la enseñanza pública que incluyen junto a alumnos brillantes, a otros con dificultades, con situaciones familiares muy heterogéneas y a veces problemáticas, con distintos tipos de discapacidades, de origen inmigrante, “objetores escolares” encadenados a los pupitres por la obligatoriedad de los 16 años, que en ocasiones degeneran en casos de auténtico terrorismo escolar… evidentemente ese no era el cuadro de unos antiguos institutos de bachillerato más selectivos.
El desmonte de las bases educativas de nuestra sociedad abarca a todas y cada una de sus etapas, socavando principios que creíamos inamovibles: se habla de acabar con la gratuidad de la educación no obligatoria (infantil y bachillerato), que una vez más hay que recordar ¡ya era gratuita desde hace más de cuarenta años! y de las nuevas tasas universitarias que harán inviable la promoción social de amplios sectores de nuestra sociedad. Tal vez en este caso el modelo a seguir sea la reforma universitaria británica que en diciembre de 2010 impuso unas tasas que superan en algunas carreras los 10.000 euros anuales, vetando así su acceso a amplios sectores de la población, incluyendo las clases medias. Por no hablar de los recortes en becas y de los planes para reducir hasta en un 70% los colegios rurales agrupados (CRA) que, por poner un ejemplo, en una provincia como Guadalajara afectaría a 1.200 alumnos. Siguiendo con el retorno al pasado, los indicios sobre la reforma de los equipos directivos de los Centros educativos, hablan de designaciones unilaterales por parte de la administración, con lo que cabe suponer de necesaria sintonía con sus directrices, eliminando los vestigios de participación de los sectores de la comunidad educativa (Consejo Escolar, Claustro) en su designación.
La coartada para estas drásticas medidas son el déficit y la necesidad de recortar en un contexto de crisis, pero hay que recordar que la mayoría de Centros educativos están funcionando sin haber recibido las partidas presupuestarias del curso pasado y con la promesa de recibir el 20% del presupuesto previsto, dando lugar a situaciones de autentica mendicidad administrativa para hacer frente a las necesidades básicas (luz, agua, limpieza, etc.). La realidad es que España antes de los recortes apenas invertía menos de un 5% del PIB en educación, frente a otras partidas presupuestarias, y muy por debajo de los países europeos con los que nos gusta compararnos cuando se habla de resultados educativos. El ejemplo de Finlandia, uno de los países mejor situados en el informe PISA, es muy significativo, no sólo por su nivel de inversión, que supera en 6% del PIB, sino por su concepción de la enseñanza pública como elemento básico de desarrollo: el 95% de la educación primaria y secundaria es pública. La propia Comisión Europea a través de su Comisaria de Educación, Androulla Vassiliou, hizo pública recientemente su intención de incrementar en un 70% su presupuesto en un programa educativo como el Erasmus, porque a pesar de la crisis entienden que es necesario, es una inversión en futuro y sólo el conocimiento, la innovación y la educación, darán a Europa oportunidades reales de desarrollo económico.
Recortar en educación, en este contexto actual de crisis, es una medida tan ilógica como sería rebajar del presupuesto familiar la partida correspondiente a las medicinas del único miembro enfermo que trabaja. Estaríamos hipotecando a cambio de un ahorro mínimo las posibilidades de desarrollo futuro, y el empobrecimiento del mañana será aún más grave que el de hoy. No se improvisan los licenciados y profesionales cualificados, con conocimientos de idiomas, capaces de innovar, de crear un tejido sólido de I+D, de generar patentes, tecnología punta, de destacar en trabajos que serán la clave en unos años y que hoy ni siquiera existen. Los tejidos económicos sólidos en un país no nacen por generación espontánea, sino que son el fruto de años de formación, y no hay formación sin inversión ¿Dónde han quedado los proyectos de escuela 2.0?¿de adaptación de las escuelas e institutos a las realidades actuales?¿ y las posibilidades de dar respuesta a los mejores alumnos en Centros que ofrezcan el mismo nivel de calidad para todos? Parece que no en la escuela pública, que aprovechando el contexto actual, se quiere mantener encorsetada en moldes pedagógicos trazados con tiza y cartabón, mientras otras experiencias educativas de carácter privado se venden como la panacea del siglo XXI.
Resulta insultante que el ministro de Educación sostenga que con semejantes medidas no se verá afectada la calidad de la enseñanza .Este tijeretazo, del que se suponen saldrán los 3.000 millones de euros con los que la educación pública pagará una ínfima parte de la deuda de bancos y cajas nacionalizada bajo cuerda, adquiere el carácter de un “impuesto revolucionario” a nombre de niños que el próximo curso carecerán de comedor escolar, que se quedarán sin el programa de apoyo en Matemáticas o Lengua que les podía ayudar a superar sus dificultades, que tendrán que hacer dos horas diarias por carreteras de tercera para acceder a la escuela desde sus pueblos, de adolescentes que gracias a programas tempranos de formación eran salvados de auténticas situaciones de exclusión social, del alumno más lento que podía estar en una clase de 20 alumnos y recibir más atención, del joven que sin nadie que trabaje en su casa no va a poder afrontar la subida de las tasas universitarias. Póngales ustedes los nombres, yo los tengo entre mis alumnos. Probablemente esos Centros públicos de un futuro no muy lejano, deteriorados por la falta de recursos económicos y humanos queden convertidos en guetos para los que no puedan acceder a una enseñanza privada y la universidad pública se vea obligada a competir en desigualdad condiciones frente a la privada a medida que aumenten sus tasas, vinculando cada vez más conocimiento e investigación a intereses únicamente privados y de mercado.
Que la instrucción es la base de toda prosperidad social, parece un principio universal, válido desde mucho antes que los ilustrados se empeñaran en formularlo hace más de 200 años. Que esa instrucción haya de ser pública, abierta y gratuita para formar a todas las clases sociales del mejor modo posible, debería ser también obvio. Sin embargo, hay que insistir en ello y hay que recordarlo: el primer peldaño del desarrollo económico y social de cualquier sociedad es la enseñanza pública, que entendida como una de las obligaciones primarias del Estado, garantice la movilidad social, lime las situaciones de falta de oportunidades y ponga los cimientos de una educación superior y profesional de calidad. Jovellanos ya lo dijo hace más de doscientos años en su Memoria sobre Educación Pública. Se lo recomiendo como libro de cabecera al ministro Wert.
No hablamos de vagos principios pedagógicos, sino de realidades tan palpables como las ratios de alumnos, cuyos límites se aumentarán de 27 a 30 en Primaria, de 33 a 36 en Secundaria y hasta 43 en Bachillerato, quebrando totalmente una de las pocas certezas pedagógicas a las que se había llegado en estos años: la disminución del número de alumnos por profesor mejora los resultados académicos. Con este espíritu, la LOGSE de1990 disminuyó las ratios en Secundaria de 40 a 25 alumnos por clase y la nueva ley nos acercará a niveles de hace más de 20 años. Los argumentos para rebatir el despropósito de concentrar a más de 30 y hasta cuarenta adolescentes por aula, abarcan desde la constatación en la mejora de los resultados en los centros que han aplicado programas de refuerzo educativo, hasta la propia experiencia de cualquier alumno actual de ESO al que se le pregunte si se imagina en una clase con ese número de compañeros. Algunas personas bastante alejadas de la realidad de las aulas (incluyendo las propias autoridades educativas) se han apresurado a contestar que el informe PISA no estima relevante el número de alumnos por aula. Habría que matizar que eso será dependiendo del contexto económico y social de los alumnos ¿o a alguien se le ocurre que nuestras aulas actuales tienen algo que ver con las de los años 70 y 80? unas aulas tan complejas y diversas como las de hoy y apenas comparables con las de los padres de esta generación. Aulas de la enseñanza pública que incluyen junto a alumnos brillantes, a otros con dificultades, con situaciones familiares muy heterogéneas y a veces problemáticas, con distintos tipos de discapacidades, de origen inmigrante, “objetores escolares” encadenados a los pupitres por la obligatoriedad de los 16 años, que en ocasiones degeneran en casos de auténtico terrorismo escolar… evidentemente ese no era el cuadro de unos antiguos institutos de bachillerato más selectivos.
El desmonte de las bases educativas de nuestra sociedad abarca a todas y cada una de sus etapas, socavando principios que creíamos inamovibles: se habla de acabar con la gratuidad de la educación no obligatoria (infantil y bachillerato), que una vez más hay que recordar ¡ya era gratuita desde hace más de cuarenta años! y de las nuevas tasas universitarias que harán inviable la promoción social de amplios sectores de nuestra sociedad. Tal vez en este caso el modelo a seguir sea la reforma universitaria británica que en diciembre de 2010 impuso unas tasas que superan en algunas carreras los 10.000 euros anuales, vetando así su acceso a amplios sectores de la población, incluyendo las clases medias. Por no hablar de los recortes en becas y de los planes para reducir hasta en un 70% los colegios rurales agrupados (CRA) que, por poner un ejemplo, en una provincia como Guadalajara afectaría a 1.200 alumnos. Siguiendo con el retorno al pasado, los indicios sobre la reforma de los equipos directivos de los Centros educativos, hablan de designaciones unilaterales por parte de la administración, con lo que cabe suponer de necesaria sintonía con sus directrices, eliminando los vestigios de participación de los sectores de la comunidad educativa (Consejo Escolar, Claustro) en su designación.
La coartada para estas drásticas medidas son el déficit y la necesidad de recortar en un contexto de crisis, pero hay que recordar que la mayoría de Centros educativos están funcionando sin haber recibido las partidas presupuestarias del curso pasado y con la promesa de recibir el 20% del presupuesto previsto, dando lugar a situaciones de autentica mendicidad administrativa para hacer frente a las necesidades básicas (luz, agua, limpieza, etc.). La realidad es que España antes de los recortes apenas invertía menos de un 5% del PIB en educación, frente a otras partidas presupuestarias, y muy por debajo de los países europeos con los que nos gusta compararnos cuando se habla de resultados educativos. El ejemplo de Finlandia, uno de los países mejor situados en el informe PISA, es muy significativo, no sólo por su nivel de inversión, que supera en 6% del PIB, sino por su concepción de la enseñanza pública como elemento básico de desarrollo: el 95% de la educación primaria y secundaria es pública. La propia Comisión Europea a través de su Comisaria de Educación, Androulla Vassiliou, hizo pública recientemente su intención de incrementar en un 70% su presupuesto en un programa educativo como el Erasmus, porque a pesar de la crisis entienden que es necesario, es una inversión en futuro y sólo el conocimiento, la innovación y la educación, darán a Europa oportunidades reales de desarrollo económico.
Recortar en educación, en este contexto actual de crisis, es una medida tan ilógica como sería rebajar del presupuesto familiar la partida correspondiente a las medicinas del único miembro enfermo que trabaja. Estaríamos hipotecando a cambio de un ahorro mínimo las posibilidades de desarrollo futuro, y el empobrecimiento del mañana será aún más grave que el de hoy. No se improvisan los licenciados y profesionales cualificados, con conocimientos de idiomas, capaces de innovar, de crear un tejido sólido de I+D, de generar patentes, tecnología punta, de destacar en trabajos que serán la clave en unos años y que hoy ni siquiera existen. Los tejidos económicos sólidos en un país no nacen por generación espontánea, sino que son el fruto de años de formación, y no hay formación sin inversión ¿Dónde han quedado los proyectos de escuela 2.0?¿de adaptación de las escuelas e institutos a las realidades actuales?¿ y las posibilidades de dar respuesta a los mejores alumnos en Centros que ofrezcan el mismo nivel de calidad para todos? Parece que no en la escuela pública, que aprovechando el contexto actual, se quiere mantener encorsetada en moldes pedagógicos trazados con tiza y cartabón, mientras otras experiencias educativas de carácter privado se venden como la panacea del siglo XXI.
Resulta insultante que el ministro de Educación sostenga que con semejantes medidas no se verá afectada la calidad de la enseñanza .Este tijeretazo, del que se suponen saldrán los 3.000 millones de euros con los que la educación pública pagará una ínfima parte de la deuda de bancos y cajas nacionalizada bajo cuerda, adquiere el carácter de un “impuesto revolucionario” a nombre de niños que el próximo curso carecerán de comedor escolar, que se quedarán sin el programa de apoyo en Matemáticas o Lengua que les podía ayudar a superar sus dificultades, que tendrán que hacer dos horas diarias por carreteras de tercera para acceder a la escuela desde sus pueblos, de adolescentes que gracias a programas tempranos de formación eran salvados de auténticas situaciones de exclusión social, del alumno más lento que podía estar en una clase de 20 alumnos y recibir más atención, del joven que sin nadie que trabaje en su casa no va a poder afrontar la subida de las tasas universitarias. Póngales ustedes los nombres, yo los tengo entre mis alumnos. Probablemente esos Centros públicos de un futuro no muy lejano, deteriorados por la falta de recursos económicos y humanos queden convertidos en guetos para los que no puedan acceder a una enseñanza privada y la universidad pública se vea obligada a competir en desigualdad condiciones frente a la privada a medida que aumenten sus tasas, vinculando cada vez más conocimiento e investigación a intereses únicamente privados y de mercado.
Que la instrucción es la base de toda prosperidad social, parece un principio universal, válido desde mucho antes que los ilustrados se empeñaran en formularlo hace más de 200 años. Que esa instrucción haya de ser pública, abierta y gratuita para formar a todas las clases sociales del mejor modo posible, debería ser también obvio. Sin embargo, hay que insistir en ello y hay que recordarlo: el primer peldaño del desarrollo económico y social de cualquier sociedad es la enseñanza pública, que entendida como una de las obligaciones primarias del Estado, garantice la movilidad social, lime las situaciones de falta de oportunidades y ponga los cimientos de una educación superior y profesional de calidad. Jovellanos ya lo dijo hace más de doscientos años en su Memoria sobre Educación Pública. Se lo recomiendo como libro de cabecera al ministro Wert.
Profesora de Enseñanza Secundaria
Publicado en Nueva Tribuna.es
domingo, 5 de agosto de 2012
El "sindicato" ANPE, su relación con el PP y los recortes en Educación.
Ana María Aguilo, profesora, ex-presidenta de ANPE actualmente diputada del Parlament de les Illes Balears por el PP (según consta es su perfil de la red social Twitter) no entiende, según sus propias declaraciones en esta red social, que sus "compañeros" profesores y demás funcionarios protestemos tras tres bajadas de sueldo consecutivas, el incremento del horario lectivo, el despido y la precarización del profesorado interino, el aumento de la ratio, el aumento de tasas, la subida de impuestos y la progresiva privatización y consecuente deterioro del sector público. ¿ANPE es el sindicato que va a defender a los profesores y maestros de los recortes del PP?
El profesorado de la enseñanza pública disminuye por vez primera en 20 años. La marea verde lleva un año denunciándolo.
La educación pública tuvo 2.870 docentes menos en las enseñanzas generales no universitarias durante el curso pasado (-0,6 %), el primer descenso después de 20 años de subidas consecutivas en el conjunto de España, aunque con diferencias entre comunidades autónomas.
Así, el profesorado disminuyó en nueve autonomías en 2011-2012, especialmente en Madrid, con 1.279 docentes menos (-2,53 %), Galicia, con 1.137 menos (-3,82 %) y Castilla-La Mancha, con 803 menos (-2,6 %), según se deduce de la última actualización estadística provisional publicada por el Ministerio de Educación. Por el contrario, subió en el resto, sobre todo en Cantabria, con 412 más (6,37 %) y Asturias, con 374 más (3,57 %).
El curso pasado, el alumnado de los centros educativos de titularidad pública aumentó en 116.272 (2,2 %). En total, fueron 5.395.100 estudiantes matriculados entre escuelas infantiles, colegios e institutos, a los que enseñaban 493.930 docentes. Con ello, el número medio de alumnos por profesor de la educación pública se elevó a 10,9 (superior al 10,8 del curso 2005-2006) en las enseñanzas generales no universitarias (desde infantil hasta FP superior).
Un curso antes (2010-2011), el profesorado había aumentado en 5.471 docentes (1,1 por ciento) y el alumnado en 136.389 escolarizados (2,65 %). Las dotaciones autonómicas de profesorado de la enseñanza pública estuvieron condicionadas en 2011 por la limitación estatal de la reposición de las bajas por jubilación al 30 por ciento de las vacantes (algunas comunidades ni siquiera convocaron oposiciones) y por el aumento de horas lectivas de los funcionarios docentes en Madrid, Galicia, Castilla-La Mancha o Navarra.
En total, 7.914.154 muchachos estuvieron inscritos en las etapas educativas no universitarias en el curso 2011-2012, entre centros públicos y privados, con un aumento de 131.972 (1,7 por ciento), atendidos por 682.643 enseñantes, 866 menos que un curso antes (-0,1 %). De esta forma continuó el crecimiento de alumnos iniciado hace unos años, aunque ya sin el efecto de la incorporación del alumnado extranjero, que se mantiene relativamente estable en su conjunto desde hace dos años (781.446 estudiantes en 2011-2012).
La enseñanza privada -casi toda concertada- escolarizó 2.519.054 alumnos (2,2 por ciento más), con 188.713 profesores, es decir, 2.004 más que un año antes (1,1 por ciento).
Este incremento de docentes puede deberse fundamentalmente al aumento de centros de educación infantil de primer ciclo, según la nota explicativa que acompaña a las estadísticas, que se basan en los datos aportados por las comunidades.
Publicado en PÚBLICO
jueves, 2 de agosto de 2012
lunes, 30 de julio de 2012
31 Agosto a las 10h: Asamblea Regional del Profesorado de Madrid
31 Agosto a las 10h: Asamblea Regional del Profesorado de Madrid
La próxima Asamblea Regional se celebrará el 31 de agosto a las 10.00 de la mañana en la sala 2.1 de la sede de CCOO en el auditorio Marcelino Camacho. Es muy importante la participación del máximo de profesores, por lo cual es importante la máxima difusión entre todas las etapas educativas.
sábado, 28 de julio de 2012
Qui prodest?
¿A quién beneficia?
La locución latina, difundida por Cicerón, se emplea habitualmente para intentar explicar en última instancia el porqué de acciones de muy diverso tipo cuyas razones se nos escapan. Si no somos capaces de entender los motivos por los que la Comunidad de Madrid ha elevado las tasas universitarias de grado y posgrado hasta extremos que muchas familias de clase media y baja no pueden permitirse, y además ha reducido el número de becas destinadas a compensar ese sobrecoste, y se han endurecido (Wert dixit) las condiciones de disfrute, cabe pues preguntarse, ante semejante sinsentido: qui prodest? Hoy, día 27 de julio de 2012, nos hemos desayunado con la última sinrazón del proceso. Las tasas para estudiar un máster habilitante (los obligatorios para ejercer como profesor, abogado o ingeniero), suben un 35%, y en los restantes –casi todos- el aumento será del ….250%. Dicho de otro modo, un máster de 60 créditos que el año pasado costaba 1.550 €, este curso supondrá la friolera de 3.900 €, en el mejor de los casos, porque las sucesivas matriculaciones y los precios para los estudiantes extranjeros se multiplican exponencialmente. Se trata del tope más elevado de la horquilla que permitía el ministerio, mientras que otras comunidades han aplicado el más bajo e incluso están intentando evitar las subidas o compensarlas por otras vías.
En estos momentos, la realización de un máster resulta casi imprescindible para obtener determinado nivel de empleo en todo tipo de empresas e instituciones, porque mientras que los grados suponen la adquisición de unos conocimientos y unas destrezas más o menos generales, los másteres ofrecen una especialización destinada a poder realizar actividades más determinadas y para las que se necesita una preparación más específica. Muchos de ellos, además, son imprescindibles para iniciarse en el terreno de la investigación, aunque me temo que esa palabra es ya inexistente en el vocabulario de doña Esperanza Aguirre, que sin duda prefiere identificar investigación con mamandurria, por aquello de que los investigadores vivimos del cuento.
Si con esta subida nos cargamos la posibilidad del acceso a la investigación de muchos madrileños y foráneos que acudían a nuestros centros y cuya capacidad intelectual no se ve completada con la suficiente capacidad económica; si con esta subida declaramos la pena de muerte para muchos másteres a los que resultará imposible alcanzar el número mínimo de participantes para que puedan impartirse; si con esta subida laminamos uno de los principales activos de las universidades públicas madrileñas, reconocidas por la calidad de sus másteres… qui prodest? En ocasiones las respuestas posibles son varias, pero como señala el Principio de la navaja, atribuido a Guillermo de Ockham (el filósofo del siglo XIV al que se homenajea en el personaje de Guillermo de Baskerville, el protagonista de El nombre de la Rosa); cuando hay varias respuestas posibles, la más sencilla suele ser la acertada.
Así pues, pensemos a quién beneficia la desaparición quizás masiva de másteres (por ejemplo los de Humanidades) de las universidades públicas, y quién puede beneficiarse del flujo de estudiantes que sí están dispuestos, o pueden hacer un esfuerzo económico en ese sentido pero no pueden encontrar acomodo en una universidad pública porque ya no ofrece esa especialización. Quizás no sea casual que la Comunidad de Madrid tenga el mayor número de universidades privadas de España, aunque el nivel de calidad de sus grados y posgrados no alcance en muchos casos (salvadas honrosas excepciones) el que habían conseguido sus colegas públicas. Y si por el camino dejamos a muchos ciudadanos cuya alternativa a quedarse sin máster porque no tienen dinero para pagarlo ni siquiera es ponerse a trabajar con su título de licenciado bajo el brazo, porque no hay dónde, tampoco parece que importe mucho. Al menos no a la lideresa regional, para quien este tipo de cosas son un lujo; y ya sabemos a quién corresponden los lujos. A la postre, cada vez me parece más evidente que los recortes por la crisis no son sino una excusa para recortar a la educación pública en sí misma, desde las escuelas infantiles a los doctorados. Y si no sabemos por qué y para qué, preguntémonos una vez más, ¿a quién beneficia?
Fermín Miranda
Profesor Universidad Autónoma de Madrid
Departamento Historia Antigua y Medieval
Miembro de la Plataforma por la Enseñanza Pública Pozuelo-Aravaca
viernes, 27 de julio de 2012
Negar la educación
Desde hace meses, muchos meses ya, nuestras vidas están a merced de los mercados. Es imposible abrir la prensa, encender la radio o la televisión, mantener una conversación incluso, sin oír hablar de recortes y despidos, de supresión de derechos sociales, de pérdida de civilización, en suma.
Entre tanto, intentamos educar a nuestros hijos a pesar de —o contra— esto. Y confiamos en que si aún queda un espacio de resistencia frente a los poderes financieros ese ha de ser el de la escuela. ¿Cómo imaginar entonces que la reforma del sistema educativo consista en hacer de estos grilletes sus cimientos? ¿Cómo reducir la educación a “motor que promueve la competitividad de la economía?”
Este vocabulario de guerra (“mercado”, “competitividad”, “éxito”, “arena internacional”) impregna cada una de las páginas del borrador del anteproyecto de ley, presentado hace unos días. Ni una sola vez se mencionan aquellas palabras que hasta ahora trazaban el horizonte de todo proyecto educativo: “democracia”, “ciudadanía”, “cooperación”, “diálogo”, “pensamiento crítico”. “Cultura”.
Tan inquietante como este objetivo es el camino previsto para alcanzarlo: el reconocimiento de la diversidad del alumnado como requisito para “canalizar a los estudiantes hacia las trayectorias más adecuadas a sus fortalezas, de forma que (...) se conviertan en rutas que faciliten la empleabilidad.”. Niños y niñas no son ya otra cosa en la futura ley de educación que mano de obra y nada más.
Es verdad que unos y otros tenemos talentos diversos y que la escuela no ha estado abierta hasta el momento más que a los perfiles de quienes se ajustaban a la escuela de antaño. Creíamos que al fin era el momento de abrirla a las artes, a la investigación, a la creatividad; a otras formas de aprender, cooperativas e interdisciplinarias. Pero no: no se trata de abrir, ensanchar, incluir. Se trata más bien de amputar, de mutilar, de segregar. De reducir materias – y “detectar las prioritarias”-; y de excluir alumnos y derivarlos, ¡desde los 12 años!, a “otras vías”.
¿Cómo se va a llevar todo esto a cabo? Recuperando “la cultura de la evaluación”. Para un estudiante esto será, a buen seguro, un sarcasmo. Quien señala que la selectividad "no funciona porque la aprueba el 94% de los alumnos", ignorando que esos alumnos acaban de superar todas las pruebas de evaluación de un costosísimo segundo de bachillerato, está despreciando de un plumazo el trabajo de docentes y estudiantes. Las razones por las que la selectividad no funciona son otras, y haría bien el ministro en escuchar a la comunidad educativa para conocerlas.
Pero lo que se quiere implantar ahora es un sistema de reválida que evalúe exclusivamente lo que la OCDE tiene en cuenta: aquellos aprendizajes imprescindibles para ser un trabajador versátil y sumiso. Parecemos olvidar a veces que la educación, como ya dijera Neil Postman, ha de ayudarnos no solo a ganarnos la vida, sino también a construirnos la vida, individual y colectivamente.
Dos consecuencias inmediatas tiene esta “cultura de la evaluación”. Una, que lo que PISA no evalúa no tiene ya legitimidad académica. Por eso el ministro se permite hablar incluso de “asignaturas que distraen.” ¿Pero de qué distraen? Si queremos ayudar desde la escuela a desarrollar el talento que cada persona encierra, mal camino llevamos enarbolando las tijeras de podar. La manera de combatir la excesiva fragmentación del currículo no es “suprimir las optativas”, “especializar los centros”, “racionalizar la oferta”. De lo que se trata es de apostar por un aprendizaje por proyectos que ayude a integrar, a establecer vínculos, a conciliar las distintas miradas que la ciencia y el arte ofrecen sobre los problemas esenciales de la condición humana, del mundo que habitamos.
Causa estupor leer que “los alumnos españoles tienen más horas de clase en total, pero menos horas de clase en lectura y matemáticas que sus compañeros de la OCDE.” Pero, ¿no habíamos quedado en que enseñar a leer es una tarea conjunta de todo el profesorado, puesto que aprender a leer significa aprender a leer diferentes tipos de textos, también los específicos de cada una de las ramas del saber? ¿Y qué pasa en cambio con la oralidad, siempre extramuros de la escuela? Tanto empeño en preparar alumnos “excelentes” y olvidamos que para ser un buen médico hace falta también saber escuchar...
La segunda consecuencia tiene que ver con el para qué de tanta reválida. Una reválida que tiene como único objetivo premiar o castigar al examinando con su apto o no apto (examinando que se habrá examinado ya una y mil veces a lo largo del curso, pero de cuyos examinadores el Ministerio al parecer desconfía). Evaluar es otra cosa: es detectar —a tiempo— qué está funcionando y qué no para poner remedio temprano a los problemas.
No es este el caso. La administración se lava públicamente las manos de cualquier responsabilidad en el proceso: “El principal objetivo de esta reforma es mejorar la calidad educativa partiendo de la premisa de que esta debe medirse en función del output (resultados de los estudiantes) y no del input (niveles de inversión, número de profesores, número de colegios, etc.)”. Para dar —añadimos nosotros— más complementos de hierro a quien más hierro tiene. Esto es, sencillamente, hacer dejación de la responsabilidad de educar. Negar la educación.
Ojalá fuera cierto, como rezaba la nota de prensa con que fue presentada, que “la reforma que se plantea pretende ser gradualista, prudente y basada en el sentido común”. Habremos de confesar que hasta el momento no hemos visto sino imprudencia, precipitación y una pavorosa falta de sentido común. Confiamos en que sea cierta la voluntad de diálogo con la comunidad educativa, porque una Ley de Educación no debiera aprobarse, pese a lo afirmado por José Ignacio Wert en el Campus FAES 2012, con consenso o sin consenso y además contrarreloj.
Y mientras tanto, sigamos hablándoles a nuestros jóvenes de la necesidad de “incentivar el esfuerzo” mientras nos peleamos en público por instalar Eurovegas a la vuelta de la esquina.
Frenemos esto. Todo esto.
Guadalupe Jover es profesora de educación secundaria y socia de Ciudadanos por la Educación Pública.
Publicado en EL PAÍS
martes, 24 de julio de 2012
Es hora de hacer oír vuestras voces
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| Ejemplo de aula masificada por la nueva ratio establecida por el gobierno |
Al terminar me acerqué a Teresa y le pedí el “panfleto” (como ella más en serio que en broma lo había calificado) que nos había leído. Este breve discurso me pareció un magnífico testimonio de su genuino compromiso con la escuela pública. En Las Acacias ella ha desarrollado numerosas tareas: tutora en primaria y en infantil, profesora de inglés, jefa de estudios, apoyo de biblioteca, etc. Siempre vital y entusiasta, convencida de que el trabajo bien hecho no está reñido con la alegría y la creatividad, con ideas innovadoras, la huella que deja en el proyecto educativo de Las Acacias es profunda.
Teresa Dombriz se jubila pero no va a dejar de decir que ella no está nada contenta con la situación que vive la educación pública. Estas son las palabras que nos dirigió tras dar las gracias los asistentes:
''Hace 50 años que estoy en el mundo de la enseñanza. Empecé a trabajar a los 16 años, (sin tener hecha la carrera), en la enseñanza privada. Entonces allá por el año 63 eran habituales las escuelas en pisos de vecindad, no sólo privadas, también muchos “colegios nacionales” estaban así, porque las escuelas grandes y bien dotadas construidas en la República, eran insuficientes para la demanda que provocaba la inmigración masiva a la capital, aparte de la falta de preocupación de las autoridades que no hacían casi nada por mejorar esa situación.
En todo este tiempo he vivido bastantes y diferentes leyes educativas: Villar Palasí, LOCE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOE..., diferentes nomenclaturas: párvulos, pre-escolar, infantil, EGB, ESO…, diferentes enfoques según los gobernantes de turno; pero mientras esto ocurría muchos docentes no dejábamos de estar preocupados por la mala gestión de la enseñanza. En los 70 la universidad estaba al frente de los cambios y protestas públicas. Ya sabéis lo que conllevaba expresarse, aún así, se llevaron a cabo esas manifestaciones.
En el año 1973 hice mi primer paro técnico, (así había que llamarlo porque la palabra HUELGA estaba aniquilada del vocabulario). Luego en la transición vinieron otras manifestaciones y poco a poco se fueron mejorando sueldos, condiciones laborales, pedagogía…
En 1989, creo, fue la gran huelga indefinida, con ella se alcanzó la mayor mejora hasta el momento actual, luego ha habido cambios pero muy pequeños y en ocasiones hasta hemos retrocedido.
En 1989, creo, fue la gran huelga indefinida, con ella se alcanzó la mayor mejora hasta el momento actual, luego ha habido cambios pero muy pequeños y en ocasiones hasta hemos retrocedido.
¿Por qué hago esta crónica? Porque yo me retiro y los demás seguís, y es hora de hacer oír vuestras voces, para que todo lo conseguido con tanto esfuerzo de muchos no haya sido en vano. La escuela pública es imprescindible en la sociedad, y los que la componen, seguros de esa necesidad, deben hacer cumplir ese derecho fundamental. Vale la pena estar en ese empeño.''
Sus palabras acababan con una cita de Martin Luther King : "Lo preocupante no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos."
El discurso de Teresa me hizo pensar en la inmensa suerte que tenemos de que personas como esta profesora estén enseñando a nuestros hij@s en los Colegios e Institutos públicos; y también que tenemos que luchar por mantener ese derecho a una educación de calidad. Y por eso he querido compartirlo con todos los que formamos esta Plataforma en defensa de la enseñanza pública en Pozuelo y Aravaca.
Teresa Dombriz y Teresa Moro.
Publicado en Plataforma por la Escuela Pública de Pozuelo y Aravaca
Aprender idiomas cuesta el doble
Si uno quiere estudiar chino, árabe, japonés o ruso en la Comunidad de Madrid, a precios asequibles y con la posibilidad de tener un título oficial, solo hay un lugar al que puede dirigirse: la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) Jesús Maestro, en Chamberí. Imparte 22 idiomas a cerca de 10.000 alumnos y es la única en la que se puede estudiar catalán o sueco. Sus plazas están buscadísimas: para 100 matrículas pueden enviar solicitud más de 1.500 personas, como sucede, por ejemplo, con chino. El próximo curso acceder a una de ellas se complica.
Los recortes que impone la Consejería de Educación se traducen en menos profesores y, por tanto, menos alumnos que pueden entrar, denuncia la Asociación de Profesores de Escuelas Oficiales de Idiomas de Madrid (Apeoim). Se ofertarán unas 300 plazas menos, según sus cálculos. “Lo grave es que no hay alternativa. Los idiomas minoritarios que impartimos no se enseñan en ninguna de las otras EOI de Madrid”, señala Caridad Baena, la vicepresidenta.
Al problema de la mayor escasez de plazas se suma el coste. El Gobierno regional ha subido las tasas de las escuelas de idiomas hasta doblar lo que se paga por un curso lectivo. El año pasado a un alumno le costaba 119 euros; el próximo desembolsará 269. “Sigue siendo un precio muy bueno, pero no se puede subir más de un 100% de golpe. Están cercenando un servicio público”, lamenta Baena. Hay 35 escuelas de idiomas en la región. La mayoría imparten inglés, francés y alemán; algunas también italiano y español para extranjeros. La oferta docente de la Jesús Maestro suma árabe, catalán, chino, danés, euskera, finés, gallego, griego, irlandés, japonés, neerlandés, portugués, rumano, ruso y sueco, y polaco y húngaro con carácter extracurricular.
A sus sospechas se suma el borrador de real decreto que el Ministerio de Educación presentó la semana pasada a las comunidades autónomas y que permitirá que profesores de escuelas oficiales de idiomas (hay 308 en toda España, con cerca de medio millón de alumnos) puedan dar clase en educación secundaria, bachillerato y formación profesional. Un trasvase de funcionarios que las EOI y sindicatos como CC OO y UGT entienden como un “desmantelamiento” de las escuelas de idiomas. Según el borrador de real decreto, el objetivo de la medida es “permitir una mayor flexibilidad del sistema y eficiencia en la asignación de los recursos humanos”. Para la Apeoim, es una manera de vaciar las escuelas oficiales de idiomas y trasladar a sus profesores a otros centros públicos con mucha demanda de profesores de inglés muy cualificados a causa de la implantación del programa bilingüe. De hecho, fue la consejera madrileña, Lucía Figar, quien hizo esa petición.Según datos de la Apeoim, la mayor escuela de Madrid pasa de 121 profesores a 116,75 (la fracción corresponde a un grupo; cada docente tiene cuatro grupos). El primer curso de chino, que antes admitía a unos 90 alumnos nuevos (son 100 plazas en cuatro grupos de 25, excepto alguna reservada a los repetidores), ahora perderá unas 20 plazas (un grupo). En árabe se pierden dos grupos, como en ruso, mientras que japonés dejará de impartir otro. “Se reduce la oferta en el primer curso, lo que afecta a la base de la pirámide: cada vez tendremos menos alumnos en los cursos superiores”, señala Baena. La asociación de profesores cree que detrás de esta decisión se esconde el deseo de “privatizar la enseñanza no obligatoria”. “Es una extinción lenta pero paulatina y segura de las escuelas oficiales”, añade.
La Apeoim asegura que la Consejería de Educación no comunicó el cupo de profesores hasta el pasado 13 de julio. Las tasas no se publicaron hasta el día 12. Eso explicaría el caos que se ha vivido este mes, en plenas vacaciones escolares, con la matriculación de los alumnos que aprobaron en junio, un tercio del total, que siempre han formalizado su inscripción en la primera quincena de julio. El día 2 se les informaba de que “hasta nuevo aviso” tenían que esperar. El día 13 un nuevo aviso en la web aseguraba que la escuela aplazaba la matrícula a la primera semana de septiembre “a falta de noticias por parte de la Consejería de Educación”. El día 18, después de que este diario preguntara el motivo del retraso, la nota desapareció de la web. Finalmente, la escuela empezó a matricular el día 19.La Consejería de Educación admite que “se ha hecho un reajuste de grupos pero sin que implique la eliminación de ningún idioma ni ningún nivel”. Respecto a los profesores interinos, afirma que “se contratará a todos aquellos que hagan falta para poder mantener la oferta en todos los niveles e idiomas que se ofertaban hasta el momento”. Lo que no excluye que, si antes había cuatro grupos y cuatro horarios de primero de chino, ahora se queden en tres.
lunes, 23 de julio de 2012
El empeño del PP para que paguemos lo que ya hemos pagado. Tasas en niveles no obligatorios.
En sus declaraciones a un medio de comunicación, el Consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, D. Pércival Manglano, ha manifestado que el modelo educativo no es sostenible y que será necesario cobrar por las etapas no obligatorias de la enseñanza básica.
En junio pasado, el gobierno de la Comunidad de Madrid ya aprobó tasas y precios para etapas educativas no obligatorias que afectan directamente a la Educación Infantil (175% de incremento) y la Formación Profesional de Ciclo Superior (250 euros por curso) a lo que se suma la subida de tasas universitarias.
Entendemos que esta agresión a lo público es la puesta en práctica de las declaraciones de Aguirre al inicio del curso pasado. Pero, en esta ocasión, hay una coincidencia con otro hecho que Izquierda Unida quiere denunciar públicamente.
Entre los recortes del funesto Viernes 13 se encontraba una reducción de los módulos con los que se subvencionan los centros privados de enseñanza.
En el texto, y para minimizar las pérdidas de los empresarios, se les autoriza a cubrir este “desfase” de la partida de “Otros gastos”, subiendo las cuotas de bachillerato y ciclos de formación profesional hasta en un 100%
No parece difícil darse cuenta que esta subida de los centros privados concertados, en este escenario de crisis, podría llevar a muchas familias a optar por la Escuela Pública gratuita.
Don Percival ha resuelto la ecuación. Si ponen cuotas en el Bachillerato y los Ciclos de FP (en los superiores ya lo han hecho) creen que pueden evitarlo.
No se trata de economía, ni de sostenibilidad del sistema educativo. Se trata de ideología. Se trata, y el PP lo dice constantemente, de realizar “reformas estructurales”, camino a esa sociedad que mejor se adapta a su ideología ultraliberal.
Tras este eufemismo esconden un proyecto de vuelta a un pasado no muy lejano en el que la Educación es un negocio de unos cuantos y no un servicio, pensado para formar élites y reduciendo la formación del resto de los ciudadanos a los conocimientos básicos para la entrada en el mercado de trabajo.
Un mercado que, por otro lado, se muestra cada vez más precario, puesto que las recientes reformas laborales se han encargado de abaratar el despido y bajar los salarios, es decir, abren un camino hacia un sistema cercano al esclavista para la mayor parte de los trabajadores.
Este es el motivo de la necesidad imperiosa que sienten de liquidar el modelo de Escuela Pública tal y como lo conocemos y la reducción o eliminación de becas. Para conseguir trabajadores esclavos, es necesario minar primero la educación de la mayor parte de la infancia y juventud española y reducirla a lo estrictamente necesario para que acepten sin objeciones esa moderna esclavitud.
La educación y la cultura son los pilares fundamentales para que una sociedad acceda a la libertad, que es precisamente lo que el Partido Popular necesita derribar cueste lo que cueste. Lo vemos en las instituciones, lo vemos en las calles y lo vemos en cada una de las medidas antisociales que toman .
Como siempre, las soluciones se plantean como inevitables. No es así. Al sr. Manglano le recordamos que en el Concepto 485 del programa 510 “Becas y ayudas a la Educación” hay presupuestados 884.974.670 euros (más de 147.000 millones de pesetas para entendernos) dedicados a subvencionar centros privados. De ahí puede sacar para conseguir una educación pública sostenible.
IU estima que sería una locura establecer cuotas en Bachillerato pero se puede comprobar que cualquier desatino es posible en un gobierno que ha perdido en norte y salta de ocurrencia en ocurrencia y de error en error.
Exigimos del gobierno de Madrid una política de ajuste en Educación que comience inmediatamente una reducción del gasto, hasta su total eliminación, de las subvenciones a una enseñanza clasista, diferenciadora y adoctrinadora y que invierta en la que es SU escuela pública, que es la todos y todas.
Izquierda Unida tiene en sus programas electorales propuestas para llevar a cabo este cambio que estamos dispuestos a explicar al sr. Manglano y la sra. Aguirre.
Publicado en el blog del Área de Educación de IUCM
domingo, 22 de julio de 2012
Miércoles 25 de julio: Encierro en el IES San Blas
sábado, 21 de julio de 2012
Los directores alertan de un nuevo recorte de 600 profesores en Secundaria
El instituto Rey Fernando VI, de San Fernando de Henares, pierde cuatro profesores y medio. En otros centros se barajan cifras de siete. No todos reciben tajos tan grandes, como ocurre en el Juan de Mairena, de San Sebastián de los Reyes, que se queda casi igual que el año pasado. Estos son, según CC OO, los cupos para el año que viene que los centros están recibiendo desde la Consejería de Educación de Madrid y que, de media, suponen un recorte de dos docentes por centro, o sea unos 600 en toda la región, según la Asociación de Directores de Madrid (Adimad). Estos se sumarían a los en torno a 2.500 que se perdieron en 2010, un tijeretazo que derivó en la marea verde, con 12 huelgas en los centros madrileños.
La consejera de Educación, Lucía Figar, ha dicho precisamente hoy que la contratación de interinos se hará "en función de las matrículas" y que no habrá cambios como el del año pasado, cuando se implantaron las 20 horas lectivas, informa Efe. El próximo curso se aplica, sin embargo, el aumento de ratios (alumnos por clase) autorizado por el Gobierno central, que persigue reducir la contratación de profesores.
CC OO y CSI-F respaldan la previsión de recorte de 600 docentes que manejan los directores y que la Federación de Padres de Alumnos (FAPA) Giner de los Ríos incluso eleva al millar, mostrándose muy críticos con esta medida. Adimad, que representa según sus datos al 80% de los directores de institutos públicos madrileños, proclama "su más enérgica protesta por el nuevo recorte en el cupo de profesores". Esto provocará, advierte, "que muchos centros no solo no puedan realizar los desdobles, apoyos o laboratorios que habían podido mantener el curso pasado, sino que en algún caso, con el cupo de profesores asignado, no va a ser posible cubrir las horas de clases fijadas en los currículos".
Aún puede haber cambios de cara al próximo curso. El año pasado, una reducción inicial muy agresiva de hasta 40 docentes en un solo centro, que ascendía en total a 2.500 en la Comunidad, se matizó en septiembre. Pero desde Adimad, los sindicatos y la Giner de los Ríos se destaca que esto continúa agudizando "el desmantelamiento de la educación pública". "Nuevamente la Consejería de Educación, con la improvisación que la caracteriza, lejos de aprender de sus errores, característica propia de las organizaciones inteligentes, vuelve a caer en ellos", concluye el comunicado de los directores."Este nuevo recorte afecta sobre todo a los centros más pequeños, con menos posibilidades de combinaciones", señala Pilar de los Ríos, tesorera de la asociación y directora del Instituto de Educación Secundaria (IES) Palomeras-Vallecas. En su caso solo pierden media jornada laboral de un profesor, pero eso no significa que tengan menos plantilla. El IES Vegas del Jarama, de San Fernando de Henares, se queda, en principio, con "un profesor y medio" menos, pero como tiene un grupo más deberían haberse incorporado docentes (en un número que depende de las características de cada centro), de modo que "en términos reales, seguimos empeorando", advierte Miguel Recio, su director y delegado de CC OO en junta de personal docente de Madrid Este.
La rebaja de profesionales también se extendería a Primaria. CSI-F Enseñanza calcula que el próximo año la región perderá en total unos 1.200 docentes, desde los 48.200 que han trabajado este año, entre el 5 y el 7% de ellos interinos (entre 2.400 y 3.300). El curso que viene el porcentaje de interinos se reduce igualmente, según el sindicato, situándose entre el 3 y el 4% de los 47.000 docentes que quedarían, o sea entre 1.400 y 1.800.
Los datos que maneja la FAPA Giner de los Ríos —que se queja de la opacidad de la Consejería sobre estas cifras— recogen que solo en Secundaria trabajaban 20.000 profesores en Madrid el curso 2008-2009, de los que ahora calculan que se ha perdido un tercio (unos 6.700). "Pedimos recuperar esa plantilla porque no puede aceptarse que esto no afecta a la calidad de la enseñanza y solo mejor su eficacia. Eso podría valer para pequeños ajustes, pero no cuando afectan a uno de cada tres profesores", critica José Luis Pazos, presidente de la asociación.
Publicado en EL PAÍS
viernes, 20 de julio de 2012
El IVA del material escolar sube un 425% y el precio de venta, si el vendedor no asume nada, sube un 16,35%.
La memoria económica que el Gobierno remitió al Congreso junto con el decreto de los recortes lleva sorpresa. A partir del próximo septiembre el material escolar dejará de ser considerado un productos que por su naturaleza está gravado solo con el tipo superreducido del IVA, fijado en el 4%, y pasarán a estar sujetos al tipo general, es decir, el 21%.
La vuelta al cole será este año mucho más cara para los padres que no hayan sido previsores y para los que no estén muy atentos a las noticias y no reaccionen a tiempo. El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, no dijo nada de este asunto en su intervención del pasado viernes tras el Consejo de Ministros y tampoco ningún grupo se lo planteó hoy durante el debate parlamentario del ajuste. Pero se trata de un cambio sustancial.
De acuerdo con la interpretación que la propia administración hace de lo que debe ser considerado «material escolar», este concepo engloba «libros, material didáctico y demás materiales utilizables por proferores y alumnos en el desarrollo directo de las actividades pedagógicas o de enseñanza que por su naturaleza sólo puedan utilizarse con esa finalidad».
Los cuadernos, lápices, bolígrafos, reglas y demás quedarían pues excluídos. También el material de dibujo, las partituras o los mapas, que aparecen de manera expresa en el decreto convalidado hoy dentro de los productos sujetos al 4%, una categoría en la que seguirán estando los libros -salvo los escolares, claro está- los periódicos y las revistas, por ejemplo.
El Ejecutivo calcula que el esfuerzo extra de que se exigirá a los padres reportará 82 millones de euros a las arcas públicas en los próximos dos años y medio. Este año, en el que la subida estará en vigor sólo tres meses, Hacienda aspira a recaudar por esta vía 12 millones; el año que viene 36 millones y, en 2014, otros 34, según recoge el anexo sobre el impacto del decreto que el miércoles a última hora de la tarde, es decir, pocas horas antes de su debate en pleno, se hizo llegar a los diputados.
La Voz de Galicia
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| Esperanza Aguirre, promotora de la campaña "NO MÁS IVA" en 2010. Quién la ha visto y quién la ve. |
jueves, 19 de julio de 2012
Más recortes de plantilla el próximo curso
Los directores de Instituto calculan una pérdida media de dos profesores por centro
La Asociación de Directores de Instituto de Educación Secundaria de la Comunidad de Madrid (ADiMAD), cuya Junta Directiva se ha reunido esta semana, ha alertado este miércoles de que los centros perderán una media de dos profesores por centro de cara al próximo curso.
Ante esta situación, ha manifestado su "más enérgica" protesta por este "nuevo recorte en los cupos de profesores para el próximo curso 2012/13, pues se añaden, según han recordado desde ADiMAD, a los que se produjeron el curso pasado.
"Hemos podido constatar una reducción media de dos profesores por centro, lo que va a significar el que muchos institutos no solo no puedan realizar los desdobles, apoyos o laboratorios que habían podido mantener el curso pasado, sino que en algún caso, con el cupo de profesores asignado, no va a ser posible cubrir las horas de clase fijadas en los currículos", han apuntado.
En este sentido, los directores han señalado que se temen que esta nueva reducción suponga, "al igual que el curso pasado", que un número "importante" de profesores funcionarios "queden sin destino y tenga que ser reubicado en el mes de septiembre, sin atender las demandas reales de los centros".
"Nuevamente la Consejería de Educación y Empleo, con la improvisación que la caracteriza, lejos de aprender de sus errores, característica propia de las organizaciones inteligentes, vuelve a caer en ellos", han lamentado.
Publicado en EL MUNDO
19 J: A la calle
Convocatoria para la Marea Verde en la estatua de Velázquez junto al Museo del Prado a las 20:15 hrs.
domingo, 15 de julio de 2012
Wert y la indiferencia
Por: Pablo Gentili 14 de Julio de 2012
Me disponía a escribir una nueva nota para CONTRAPUNTOS, cuando una entrevista del Ministro de Educación español, José Ignacio Wert, me dejó literalmente petrificado: “Es un error que todos vayan despacio para que algunos no se queden atrás”.
En España, evidencias sobre los desatinos provocados por la política educativa del gobierno conservador no faltan. Tampoco, declaraciones torpes y descuidadas de un ministro al que le gusta anticipar sus decisiones con exabruptos verbales. El punto negativo de todo esto son las consecuencias desastrosas que, en materia democrática, se ciernen sobre la educación española. El punto positivo, si es que así podemos considerarlo, es que la vocación del ministro Wert por hacer un uso abusivo de la palabra, pone en evidencia lo que hoy está en juego en España. Se trata de algo bastante más serio que los catastróficos cortes del gasto público social, el cierre de cursos, la pérdida de empleo para miles de docentes y el aumento desmedido de las tasas y cuotas escolares. Se ha puesto en juego en España una arquitectura cultural, una ingeniería ideológica que, por detrás de argumentos tecnocráticos y supuestamente eficientistas, aspira a desmantelar los fundamentos de la escuela pública, sus principios, su razón de ser, su enorme potencial democrático. Se ha iniciado en España algo más que un juego de sumas y restas para equilibrar las cuentas públicas, algo mucho más serio que una nueva (y seguramente inacabada) ley de educación o una nueva (y nunca implementada) reestructuración curricular. Se ha iniciado en España un proyecto que aspira a fundar un nuevo sentido para la educación o, dicho en otras palabras, un nuevo sentido para el futuro: una nuevaherencia. Esto, creo, es mucho más peligroso que el prêt-à-porter del ajuste fiscal y sus incontrolables tijeretazos sobre el presupuesto público.
La frase del ministro Wert no logra esconder por detrás de su verborragia reformista, la firmeza de una intimidación, un aviso.
Wert dispara en dos direcciones: hacia la llamada “gente común” (aquella que aspira que a sus hijos les vaya bien en la escuela como una precondición para que les vaya bien en la vida) y hacia los profesionales de la educación o a todos aquellos que defienden el derecho a una escuela común, pública, democrática e igualitaria. A los primeros, trata de explicarles cómo funciona, en definitiva, la vida: unos triunfan, otros fracasan. Trata de explicarles que resulta un falso gesto de generosidad que la gente poco lista determine el ritmo de aprendizaje y los intereses educativos de “todos”. La ineptitud o la holgazanería de algunos no pueden perjudicar al “conjunto”, parece sostener el ministro Wert. Cada uno, en definitiva, debe aspirar a correr la carrera del conocimiento a su manera: algunos llegarán primeros, otros últimos, como en la vida. Lo cierto es que el ritmo de marcha lo fija cada uno en virtud de sus capacidades y su esfuerzo. Como el sentido común indica, en la vida las personas progresan gracias a sus méritos. Es por lo tanto injusto y desatinado que el mérito de unos no se vea recompensado por la pereza de otros. ¿Cuál es la razón por la cuál los más rápidos deben esperar a los más lentos? Por otro lado, ¿esperarlos para qué? ¿Qué tienen que hacer juntos los lentos y los rápidos?
Wert trata de escudarse en la sabiduría convencional, aquella que suele brindar inmunidad a los políticos conservadores y obsesionados por combatir las políticas igualitarias: el efecto de contagio en las instituciones educativas siempre se produce en dirección a la mediocridad y a la falta de competitividad. Los malos contaminan a los buenos y, por eso, parece sensato separarlos. El ministro no aclara quiénes son esos “algunos” que acostumbran a quedarse rezagados, aunque esto, la gente común ya lo sabe: los pobres, los inmigrantes, los que tienen “dificultades de aprendizaje”, los que vienen de familias “problemáticas”.
Es curioso que la frase del ministro Wert resulta incoherente en términos lógicos. Y, aunque la coherencia suele no ser un atributo que los políticos aprecian, vale la pena señalar que el uso de “todos” para contraponer a “algunos” es un recurso lingüístico que, en términos literales, carece del menor sentido. Si ya hay “algunos” que se quedan atrás, entonces los que siguieron su camino a ritmo rápido no son “todos”, sino los que sobraron. La frase correcta debería ser: “Es un error que algunos vayan despacio para que algunos no se queden atrás”.
¿Por qué Wert usa el “todos” si está haciendo referencia a “algunos”?
Sin ánimo de someter al ministro a un examen psico-linguistico con tan precarias bases científicas como sus opiniones, creo que se trata de ostentar un recurso discursivo muy habitual en los políticos conservadores: confundir los intereses de una minoría con los intereses de la totalidad de la población, así como las acciones o demandas de las mayorías con caprichos arbitrarios de un pequeño grupo de privilegiados. “Todos” aquí son los mejores. “Algunos”, los peores. Lo que el ministro Wert quiso decir es que: “en la sociedad española, es un error que unos pocos se perjudiquen porque la mayoría marcha a ritmo lento”. La frase, sin lugar a dudas, sonaría muy poco atractiva en una país que tiene un cuarto de su población infantil en situación de pobreza. Para Wert, los pequeños más listos no tienen por qué hacerse cargo de que haya hoy en España más de 2.200.000 niños y niñas pobres, quienes, portando la mochila de su pobreza, marchan a ritmo lento. Wert llama a los que les va bien en la vida, “todos”. A los otros, a los que viven el infortunio de una crisis económica que no han generado pero que los tiene entre sus más dolorosas víctimas, “algunos”.
En el Estado español, según datos de UNICEF, el número de niños y niñas que viven en hogares con todos sus miembros desempleados, aumentó 120% entre el año 2007 y el año 2010. Un número que sigue creciendo y que, en las actuales condiciones de ajuste económico, aumentará dramáticamente. ¿Por qué los hijos de aquellos que tienen empleo deberían atrasarse escolarmente por los problemas que cargan los pequeños de aquellos que no han sabido conservar su estabilidad laboral en tiempos de crisis?
Wert no describe. Wert, amenaza.
Y lo hace con especial insidia a los que defienden la escuela pública. Hacia ellos, hacia ellas, el ministro no tiene más que palabras de desprecio y desvalorización. Defender lo público es defender que se nivele por abajo a los que, gracias a su talento, vuelan más alto que el resto. Así, los docentes y sus movimientos, las organizaciones de defensa de la escuela pública y todos los que luchan por la ampliación del derecho a la educación, no son otra cosa que entidades corporativas que resisten al incontenible proceso modernizador por el que este gobierno pretende encauzar a un sistema educativo enfermo. Sonaría atractivo, si no fuera falso.
Los conservadores, y el ministro Wert lo es, reaccionan de forma vehemente ante cualquier política igualitaria. Fuera del individualismo exacerbado, los conservadores se marean, pierden el rumbo y, no pocas veces, la cordura lingüística. Wert abomina la escuela pública y la considera culpable de todos los males que enfrenta la educación española. Lo hace porque supone que, más allá de las políticas socializantes, inconclusas o no, se ha instalado en España un principio ético que establece que es posible pensar en la educación como un asunto de la comunidad, como un problema de todos, en la escuela como un bien público. Se trata, por lo tanto, de dinamitar este principio, de deconstruirlo, de desestabilizar sus bases, de volverlo inaceptable. La escuela pública se vuelve frágil cuando el derecho a la educación, imperativo ético de cualquier sociedad democrática, deja espacio a unapedagogía de la indiferencia que sacraliza los intereses individuales sobre las aspiraciones de igualdad y justicia social de toda una comunidad.
Desde el Sur, y con la experiencia de largas décadas de procesos de privatización y ajuste neoliberal a cuestas, creo que esto es lo que está en juego: desintegrar una idea que ha inspirado luchas y conquistas democráticas, que ha iluminado sueños y utopías. La idea de la escuela de todos y para todos. La escuela de la igualdad y de la diversidad. La escuela donde el ritmo de marcha no lo marcan ni los más lentos ni los más veloces, sino la deliberación y el diálogo acerca de lo que es mejor para todos; a veces, se avanza más, a veces, menos, simplemente porque lo que se está buscando no es llegar más rápido a algún sitio, sino formar buenas personas, personas solidarias, generosas, tolerantes, dignas, amables, sabias. La escuela pública es el espacio que la sociedad democrática ha creado para hacer del conocimiento un bien común, para compartir en ella la posibilidad de un ejercicio de libertad y de igualdad que deberemos replicar en nuestra vida extra escolar. En la escuela pública no hay “buenos” ni “malos”, “lentos” ni “rápidos”. En la escuela pública hay niños y niñas que son sujetos de derechos y a ellos se les debe el mayor respeto.
sábado, 7 de julio de 2012
Los profesores de la Marea Verde con los mineros
En la manifestación del día 11 de Julio muchos profesores estaremos acompañando a los mineros en su marcha al Ministerio de Industria porque somos conscientes de que las agresiones a cualquier colectivo de trabajadores son agresiones a los derechos de todos los trabajadores en conjunto. No vamos a permitir que arrasen todos los sectores uno a uno. Los mineros nos han demostrado que la lucha en defensa de los derechos laborales y sociales, con constancia, con seriedad y con convicción es el único camino, la única esperanza que nos queda. Y TIENEN QUE LOGRARLO; JUNTOS TENEMOS QUE HACER QUE CAMBIAR LAS COSAS SEA POSIBLE. Si ellos pierden hoy, todos habremos perdido con ellos. Por orgullo, por dignidad, por justicia APOYA LA MARCHA DE LOS MINEROS.
Hoy por ellos, mañana por nosotros. Basta de abusos, de recortes, de manipulación informativa, de insultos y de mentiras. Los profesores ya hemos vivido todo esto y sabemos mejor que nadie lo que se siente.
Por el empleo, por el respeto a los trabajadores
LA MAREA VERDE CON LOS MINEROS.
Calendario de los mineros en Madrid desde el domingo 8 de julio al miércoles 11. Haz clic AQUÍ.
Punto de encuentro de la Marea Verde en la manifestación del Miércoles 11 de Julio:
Miércoles 11 de Julio de 2012
10.45 hrs en el Museo de Cera.
martes, 3 de julio de 2012
Ayudas al tansporte curso 2011-2012 (Profesores)
Han salido publicadas las ayudas al transporte en las modalidades 1 (100 euros) y 2 (Cupones de Abono Transporte del curso 2011-2012) suponemos que la intención de publicarlas en julio es que un menor número de profesores las soliciten por desconocimiento, por eso os pedimos que por favor difundáis entre todos los compañeros y compañeras que estén en disposición de acogerse a ellas. Dan 15 días de plazo a partir de hoy.
ENLACE A LOS IMPRESOS Y BASES DEL PROCEDIMIENTO DE SOLICITUD
http://www.madrid.org/boletin/CM_Orden_BOCM/2012/07/03/BOCM-20120703-9.PDF
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